Mis compañeros de Trabajo: José Tomas Pérez, 44 años de servicio y contando

 

Pocas veces como periodista, he tenido que replantear una entrevista desde el inicio de la charla con el entrevistado, al percatarme que la percepción y la información que tenía de él, se quedaban corta ante la realidad de su personalidad.

Eso me ocurrió con José Tomas Pérez García, un músico/poeta y coleccionista escondido, más no absorbido, por otras de sus pasiones, el ejercicio del Derecho, las Ciencias Económicas y Empresariales, profesión de la que se graduó en la Universidad Autónoma de Madrid.

Él es como muchos saben, nuestro Abogado de Litigios y uno de los Apoderados del Banco, pero al que quizás todos referencian, como “ese señor que tiene más de 40 años de trabajar con el Banco”.

Lo digo porque fue lo que me respondieron a mí cuando pregunté por él la primera vez que lo vi con su caminar pausado y aire de veterano sabio, caminando por los pasillos de las instalaciones de la empresa.

Desde esa vez cometí el error de etiquetarlo como eso y con ese error preparé una entrevista con la seguridad de que una persona con 44 años de servicio en el banco, camino a los 45; muchas cosas tenía para contarnos e incluso aconsejarnos.

Y en esa parte no me equivoqué, porque su trabajo en el banco y el tiempo que lleva en el, es una de las cosas que cuenta con el orgullo de quien sabe el merito que tiene mantenerse por tantos años en una empresa como la nuestra, que ha afrontado tantos cambios evolutivos en los que muchos se han quedado en el camino y no pueden contarlo como él.

Entró al banco en 1973 con 18 años de edad, como Auxiliar Administrativo, que no era otra cosa que el currito encargado de rellenar las Letras de Cambio y enviarlas al Protesto al Notario.

Collage. A Torres Rivero

Ahora a sus 62 años cuenta con satisfacción, como consiguió una serie de ascensos hasta llegar a ser desde 1993, uno de los dos Abogados del Banco, dejando atrás como logros conseguidos, su aporte personal  a la creación del Departamento de Visa-Litigios, desde donde se comenzaron a reclamar judicialmente las tarjetas visa a través de los procesos monitorios, que anteriormente no existían,

Incluye en esa cadena de logros, la creación en el año 2006 del Proceso Concursal con la nueva Ley de ese año y prácticamente el inicio de una nueva etapa jurídica en el banco, después de transitar por todo el periodo de la banca tradicional en la que se hacía todo a mano.

Al terminar de contar su periplo laboral de 44 años en el banco, camino a los 45, como insiste en precisarlo, se me ocurre preguntarle qué es lo primero que hace al levantarse, buscando darle un toque más humano y cotidiano al perfil que me había propuesto dibujar de él.

Y es aquí cuando supe que tenía que replantear mi entrevista, porque él, con un desparpajo inesperado por mí, responde con el convencimiento de los hombres sencillos y sinceros a quienes la naturaleza de su ser, les impide construir una respuesta para adornase ante la galería.

– Pues mear. – Respondió sin titubeos

Ante  el desenfado de su respuesta, levanté la vista de mis notas creyendo que me tomaba el pelo, él debió ver mi desconcierto por lo que reiteró con toda naturalidad, por si no le hubiese entendido.

– Mear como todo el mundo.

Al ver el inocente convencimiento en su mirada, no pude contener mi risa y entre carcajadas le precise que no le preguntaba sobre el ciclo biológico de su existencia, sino por la disposición con la que afrontaba el día cuando se levantaba, y entonces respondió.

– Todos los día me levanto con el convencimiento de que lo que haya que hacer se hace y con la disposición de resolver todos los problemas que se presenten.- Y mantuvo la misma naturalidad con la que me dio la respuesta anterior.

Desde ese momento la conversación fluyó con la naturalidad que acababa de descubrir en él, en el José Tomas directo, sincero y convencido de que la franqueza con la que afronta sus relaciones laborales y personales, es la base que le ha permitido mantenerse y continuar por tantos años, no sólo ejerciendo su profesión sino cultivando y fortaleciendo sus relaciones personales.

Collage. A. Torres Rivero

Descubro entonces a un excelente y agradable conversador que cuenta con orgullo su pasión de coleccionista empedernido y presume sin reticencias de todo lo que ha logrado atesorar en muchos años de metódica búsqueda.

Miles de Discos y CDs de todos los géneros musicales, 9 Guitarras, 2 baterías, 16 Armonicas, Una moto Ossa de 1976, plumas estilográficas y botellas de coñac, entre otras colecciones. Ah! y lo de las botellas de Coñac llenas porque no es bebedor.

Lo de los discos y los instrumentos musicales tiene su razón en el hecho de que es un músicoautodidacta que llegó a tocar en grupos musicales en varias salas y discotecas tan importantes como la Rockola, uno de los epicentros de

Descubro al José Tomas culto y literato que idolatra a Calderón de la Barca, Ramón María del Valle Inclan y Montenegro, Félix Lope de Vega Carpio y al evocarlos se lanza con dos bemoles a declamar sus poesías:

“Tu crítica majadera

De los versos que escribí

Pedante, no me altera

Más pesadumbre tuviera

Si te gustasen a ti”.

Leandro Fernández de Moratín

Se emociona con la poesía porque es un enamorado y un especialista en el difícil arte de escribir sonetos.

A estas alturas de la conversación aflora entonces el Tomas romántico que habla con profunda pasión del inmenso amor y respeto a su esposa Marga como él la llama y a sus hijos José Tomas y María, ambos, contagiados como él, por la música y la literatura.

Se descubre ante mí el José Tomas entrañable, quien profesa sin ningún reparo el inmenso cariño a sus amigos, en particular a uno a quien mencionó en muchas tramos de esta entrevista, pero del que no revelaré su nombre por no parecer un peloteo de él y mío.

En fin, confirmo al  veterano sabio que me trasmitió su imagen la primera vez que lo vi con su caminar pausado. Al hombre inteligente que ha asimilado muy bien una de los muchas enseñanzas que nos deja la experiencia; la de enclaustrar en la indiferencia los malos momentos vividos y a los compañeros tóxicos que el destino coloca en nuestro camino, pero para que los dejemos atrás.

Su experiencia de tantos años le permite visualizar a nuestra empresa con un gran  futuro y un amplio porvenir, fácil de prever por los cambios evolutivos que han ocurrido y seguirán ocurriendo.

De allí que a quienes les acompañamos en este recorrido laboral, nos deje dos  consejos claves para alcanzar objetivos: trabajar con perseverancia y saber esperar nuestro momento.

Con él se comprueba la teoría de que todo logro lleva inherente un esfuerzo adicional, porque es lo que ha hecho José Tomas desde que era el currito encargado de rellenar las Letras de Cambio y se quedaba después de su horario cuando se propuso escalar cargos, o cuando decidió ser abogado y la única forma de conseguirlo fue estudiando la carrera en la noche, después de terminar su jornada laboral.

Ahora su espera se concentra en llegar a sus 45 años de servicios que ha puntualizado en tantos momentos en esta entrevista. Y cuando ese día llegue, habrá que detener el mundo Wizink para expresar agradecimiento, a quien ha dedicado su vida al servicio nuestro banco.

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Un comentario en “Mis compañeros de Trabajo: José Tomas Pérez, 44 años de servicio y contando

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