Sesenta

 

Imagen tomada de Rusty Andecor

No recuerdo cuando borré del calendario de mi vida la imposición social de contabilizar mi edad con cada año vivido.

No, no lo recuerdo, pero tuvo que ser en uno de esos días en los que me visitaron mis musas y estas consiguieron que mi imaginación soslaye la realidad para vivir mi historia, como el personaje que habita en un mundo en el que los años no se suman, sino que se celebran por todos los conocimientos y experiencias adquiridas.

Lo que si recuerdo con total claridad, fue el motivo que me llevó a borrarlo y no fue otro que ponérselo un poco difícil a la insaciable crítica de la gente, que siempre encuentra un pero tanto como si aparentas más años de los que sumas; como si sumas menos de los que aparentas.

Desde ese día intento convertirme en un ser etéreo que construye en la tierra un pedazo de cielo donde la edad no existe para que cada quien actué y se comporte como se sienta en el momento en que vive.

Un espacio  idílico donde los estereotipos no coarten tu imaginación, ni limiten tu comportamiento al patrón preconcebido de determinada edad.

Pediré a las musas que os visiten y que al igual que a mi les permitan soslayar su realidad y puedan crear también su historia o se vengan a vivir a la mía. Ésta que he comenzado a contarle y que tiene además del encanto ya revelado, el increíble don de revertir el tiempo para poder nacer anciano y con el paso de los años ir enniñeciendo, como  los americanos en la canción de Piero.

Una historia de vida perfecta porque al nacer ancianos con las experiencias vividas evitaríamos los errores de juventud, y en vez de sumar años a nuestra existencia los restaríamos hasta  convertirnos en niños inocentes, sin patrones preconcebidos, sin envidias, sin maldades; desprendidos de todas las miserias que envenenan la convivencia y puros con la inocencia o indiferencia de los recién nacidos,  proporcionar felicidad a nuestro familiares y amigos.

Así hasta que llegue el final de nuestra vida, que será regresar al vientre de la madre y con ello nuestra partida no será motivo de dolor sino de ilusión por la llegada de una nueva vida.

 

8 comentarios en “Sesenta

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