La noticia

Añoranzas de un Cronista

Añoranzas de un Cronista

Añoranzas de un cronista, no sólo es un relato nostálgico por la evidente desaparición de la crónica en los medios de comunicación, sino también un pertinente llamado de atención sobre la obsolescencia de la actual estructura de los medios de información escrito, que persisten en la noticia de ayer, pese a lo relegado que ha quedado este concepto informativo frente a los avances electrónicos y su aplicación a la comunicación actual.
Es también un texto didáctico, escrito en el género que practiqué durante mis años de ejercicio periodístico, la crónica. No es mi primer libro publicado pero si el primero que comencé a escribir hace más de veinte años, cuando en Colombia ya comenzaba a registrarse la decadencia de la noticia en los medios de información escrito, motivado por el giro que ya también registraba el perfil del lector de periódicos, que esperaba que los diarios escritos no lo informaran de los hechos que ya conocía, sino que les contaran como estos habían sucedido.
He decidido publicarla tal y como la escribí en su momento, como constancia de que pese al tiempo transcurrido, muy poco ha cambiado en la estructura de la prensa escrita, mientras que los avances electrónicos aplicados a la comunicación en la sociedad, cada vez envejecen más la noticia de hoy.
Pareciera que con lo dicho estuviésemos presentando un texto de interés exclusivo para estudiantes de periodismo o periodista, pero considero que no, porque aunque que el tema y su desarrollo tiene un corte académico, lo he concebido como una historia que espero atrape también, a los amantes de la lectura diaria de la prensa escrita. Mi ilusión es conseguirlo, desde este primer capítulo que te dispones a leer. La Noticia
Alfonso Ricaurte Miranda
Madrid Noviembre 2015

I
LA NOTICIA

Dobló el periódico con una sensación de frustración y lo dejó caer sobre la mesita de centro de la sala, haciendo tambalear la figura
de una bailarina elaborada en cristal cortado.

– Este periódico no trae nada – dijo inclinándose para alcanzar una taza de café que había colocado sobre la mesa.

– Todos los días dices lo mismo y, sin embargo, lo sigues comprando. Así que deja de quejarte y ¡cuidado con mis adornos! – lo increpó Graciela, quien se apresuró a reacomodar la figura de la bailarina y a retirar el periódico de la mesita.

Sin prestar atención a su esposa, Julián Antonio miró su reloj de pulsera y se sorprendió con la hora.

– Ya es tarde, me voy

Se levantó del sofá, tomó un último trago de café y colocó la tasa sobre la mesita, tropezando de nuevo la bailarina.

Graciela, que había aprendido a conocerlo durante sus veintidós años de matrimonio, supo por los descuidos con el adorno, que algo perturbaba a su esposo.

– ¿Qué pasa?, – le dijo con cariño, y acicalándole la camisa le preguntó. – Nervioso por el primer día de clase.

Julián Antonio la miró y su primera intención fue mentirle, pero inmediatamente recapacitó porque nunca lograba engañarla.

– Solo un poco, -dijo- Nada para preocuparse, – agregó imprimiendo tranquilidad en su palabras.

Tenía 56 años de edad, quince de ellos dedicados a la docencia, pero pese a su experiencia en cada inicio de semestre no podía evitar cierta intranquilidad. La primera clase siempre era una nueva oportunidad para el objetivo que pretendía conseguir: motivar a los estudiantes para el desarrollo de un periodismo escrito que rescate el relato informativo de los hechos, replanteando la ya estéril estructura actual de la noticia.

Contrario a otras ocasiones, hoy, día de inicio de un nuevo semestre académico, no mostraba el entusiasmo que lo había caracterizado al comienzo de los semestres anteriores.

– La paciencia es requisito indispensable cuando se espera recoger buenos frutos. Tú sigue sembrando. – Le dijo ella con seguridad, como si le estuviera leyendo el pensamiento.

– Tienes toda la razón. Eso te lo enseñé yo, ¿verdad?-. Bromeó el profesor y con evidente mejor ánimo, besó a su esposa, dio media vuelta y salió de la casa.

***********

Maquina de escribirFrente a sus alumnos, Julián Antonio se olvidaba de sus recuerdos y frustraciones y asumía con suma concentración su rol de docente.

Apoyado en sus fichas de orientación, desarrollaba los temas como una charla informal. Solo utilizaba el tablero para hacer anotaciones puntuales, porque consideraba de mal gusto, que un conferenciante diera la espalda a su auditorio.

Después de presentarse, inició inmediatamente su charla lanzando una afirmación que sorprendió a todos los estudiantes. Era su estrategia para captar la atención de sus alumnos y encaminarlos, desde el primer instante, hacia el objetivo que pretendía conseguir.

– En el periodismo escrito no hay nada nuevo que informar, – Dijo alto y claro, recorriendo con su mirada uno a uno el rostro de los estudiantes. – No hay nada nuevo que informar, pero sí mucho que contar.- Puntualizó.

– ¿Cómo así, profesor? – preguntó con desconcierto uno de los estudiantes.

Julián Antonio dirigió su mirada al estudiante que solicitó la explicación y respondió. – El periodismo escrito se sigue practicando con las mismas premisas de siempre, sin tener en cuenta que los avances electrónicos aplicados a los medios de información audiovisuales han dejado en la obsolescencia la estructura tradicional de la noticia escrita y, por consiguiente, su esencia noticiosa.

Es evidente que los medios informativos audiovisuales, por su naturaleza, están en condiciones de presentar la noticia no sólo tan pronto como se registra, sino desde el mismo lugar de los hechos, con una calidad cada vez más optimizada, mientras que los medios de información escrita, los presentan cuando ya estos han ocurrido y gran parte de la ciudadanía tiene conocimiento de ellos.

– Pero todos los días los periódicos tienen que reseñar las noticias, aunque la radio y la televisión las hayan dado a conocer, porque si no los diarios no existieran, – replicó el mismo estudiante.

Por supuesto, – Apuntó el profesor con amabilidad-. No se concibe un diario sin la reseña de los hechos ocurridos el día anterior; lo que planteo es un cambio en el enfoque y en la forma de presentarlos, que no puede ser el mismo que el de la radio y la televisión como sigue ocurriendo, sino uno que le permita al lector complementar lo que estos dos medios ya le han informado.

El lector de noticias de hoy, aunque sigue siendo el ciudadano apresurado, ya no compra el periódico ávido de que se le responda el Qué, Cuándo, Dónde, Cómo, Quién y Por qué de los hechos, pues ya ha sido informado sobre estos interrogantes por la radio, la televisión y otros medios electrónicos.

El lector de noticias, – insistió – accede al periódico ansioso de conocer detalles, relatos, comentarios, explicaciones, situaciones dibujadas por la prosa ilustrativa del periodista, en otras palabras, con ganas de que le cuenten el cuento.

Este perfil del lector no es nuevo. Ya en 1983, en un seminario sobre Periodismo Judicial realizado en Bogotá, Colombia, el periodista Javier Darío Restrepo, quien actuaba como conferenciante, se refirió al tema así: “Hoy por hoy el lector está condicionado para informarse de la totalidad de un acontecimiento con la mayor cantidad de datos y de ser posible, con su razonamiento y comentario sobre ellos. Generalmente son hechos que la radio ha presentado en primer momento, que han sido vistos en la televisión y que el lector quiere conocer más a fondo con la lectura reposada”.

Restrepo va más allá en su visión del nuevo perfil del lector de prensa escrita y replantea incluso el valor y el concepto del papel escrito, ya que al descartar la prisa que se presume en el lector y aceptada la evidencia de la información inmediata que ofrecen los medios electrónicos, “el papel escrito reencuentra su vocación original de instrumento de inteligencia y de la imaginación en una instancia informativa reposada, serena y reflexiva”.

Analicemos los siguientes cuatro párrafos que dan a conocer una supuesta inundación en el municipio de Palmar de Varela ocurrida en una madrugada de un sábado, y publicada el domingo, más de 24 horas después de ocurridos los hechos.

“La indiferencia de las autoridades ante el clamor de los residentes de Palmar de Varela para que se reforzara el muro de contención que los protege de las aguas del Rio Magdalena tuvo las consecuencias que se presagiaban.

El viejo muro cedió a la presión de las aguas que durante la madrugada del sábado alcanzaron su máximo nivel y, en minutos, las casas construidas en ese tramo del rio fueron arrasadas por un torrente de agua espesa que irrumpió cuando muchos dormían.

De nada sirvieron los esfuerzos de Parmenio Vizcaíno por poner a buen resguardo a su vaca Clarena, sus ocho gallinas, cuatro cerdos y tres patos; las aguas se los llevaron en un recorrido de destrucción que dejó sumergidos meses de trabajo y las esperanzas de más de 300 parceleros en más de tres municipios de la región.

Maquina de escribirAnoche cuando con improvisados recursos han logrado controlar el ímpetu de las aguas que se escapan por el enorme boquete de dos metros que se abrió en el viejo muro de contención, el panorama es desolador y las familias afectadas reclaman con urgencia la ayuda de las autoridades”.

Obsérvese que al escribir el relato se tiene en cuenta que aparecerá publicado más de 24 horas después de ocurrido el hecho, y por eso no lo iniciamos con los interrogantes tradicionales de la noticia, porque estos ya fueron dados a conocer por la radio, la televisión, las redes sociales y los mensajes telefónicos entre otros, el día en que ocurrieron.

Presentamos una información desde otro punto de vista periodístico en el que no se señala la inundación como el hecho noticioso, sino el cuestionamiento a las autoridades por la indiferencia ante la solicitud de mantenimiento del muro de contención, y se relatan los hechos contando cómo ocurrieron y cómo afectaron a los damnificados.

Fomentar y fortalecer la narrativa al momento de abordar la noticia es lo que Gabriel García Márquez llamó en su momento, información relato, que no es otra cosa que entregar al lector nuevos elementos para que tenga una visión más amplia y explicativa sobre los hechos ocurridos.

En la información relato se reseñan detalles precisos, se describen los hechos, los personajes y su entorno, o se explica el alcance de las medidas de gobierno, teniendo cuidado de no caer en el relato ladrilludo o demasiado técnico, que lo deje fuera de la comprensión de los lectores.

Otro ejemplo de esa información relato nos la dan los periodistas deportivos, quienes conscientes o no, se apartan de la tradicional estructura informativa de la noticia.

Cuando un periodista deportivo aborda una información, de inmediato opina, reseña detalles, cuenta situaciones, explica las consecuencias de los resultados. Este concepto ha cabalgado de manera casi natural en la prensa deportiva mundial entre los lectores, que no conciben otra manera para que se les cuente lo ocurrido en una jornada deportiva.

Analicemos apartes de una reseña de Ladislao J. Moñino, periodista deportivo del Diario El País de España, publicada un día después de un encuentro entre los equipos Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao, por la final de la Liga Europea.

“Ojalá Falcao se quede con nosotros”

Maquina de escribir“Emocionado, hubo un momento nada más finalizar el partido en el que Diego Pablo Simeone se encaminó hacia la bocana del vestuario. Pareció sentirse dominado por los clichés que le envuelven en el pelaje de un tipo duro, sin derecho a sentirse observado con las lágrimas en los ojos. De repente, Falcao, que le vio girarse desde el centro del campo, corrió a buscarle, le tocó la espalda para llamar su atención y se fundió con su entrenador en un abrazo. “Ganar es siempre maravilloso, de jugador se disfruta más, puedes correr y dar la vuelta olímpica. Como entrenador tienes que mantener las formas”, explicó Simeone, que también expresó sus sentimientos por la victoria: “Estoy feliz por mis jugadores, por la hinchada del Atlético y por la gente que confió en mí y en mi cuerpo técnico”.

Falcao, el héroe de la noche, desprendió de su timidez a un entrenador que hasta ahora ha cumplido con la parte más emocional de sus dos objetivos: este título. La otra meta para la que fue contratado, obtener una plaza en la Liga de Campeones, que le daría al Atlético la solvencia económica para tratar de retener a Diego y Falcao, depende de una carambola complicada. Simeone y el goleador de la noche confirmaron esa complicidad ante los medios. Se presentaron sonrientes con el trofeo conquistado en la sala de prensa. “A Radamel lo conozco desde chico, lo tuve en River Plate. Lo quiero muchísimo como persona. Es admirable, siempre quiere más, su proyección no tiene techo por su ambición. Ojalá que pueda quedarse con nosotros, espero que le vaya bien porque yo seré feliz”, dijo emocionado el técnico argentino.

Simeone destripó el partido. “El ser concretos nos dio mucho tiempo para acomodarnos bien al encuentro”, analizó sobre el tempranero primer gol de Falcao.

Lo primero por observar es que el periodista no da a conocer el marcador del partido como el aspecto principal de su comentario, aunque deja claro, sin decirlo directamente, quien ha sido el ganador de la competición. Es decir, tiene en cuenta que la nota se publica un día después de jugado el partido, por lo que el resultado pasa a un segundo plano en el interés de los lectores. Se centra en la actuación de uno de los protagonistas del partido y en lo que representa la victoria para el equipo ganador.

En segundo lugar reseña una gran cantidad de detalles ocurridos a lo largo del juego y explica con datos históricos lo que representa la próxima fecha para el vencedor.

Maquina de escribirLa aplicación de este tipo de narrativa en las reseñas deportivas, ha hecho de sus lectores, verdaderos expertos en los respectivos campos de su interés

– Profesor, ¿por qué si desde hace décadas se viene planteando este nuevo esquema en el periodismo, no se ha consolidado?, preguntó una de las estudiantes.

– No es fácil y nunca lo ha sido, cambiar los modelos existentes cuando por muchos años se ha insistido y persistido en ellos -, respondió el profesor, y agregó.

En mi opinión, existen dos causas determinantes para que no se haya consolidado esta tendencia del periodismo hacia la información relato.

La primera se debe a que no ha existido voluntad por parte de los directores para aceptar un nuevo modelo de periodismo escrito.

Se hace necesaria una posición más decidida por parte de quienes trazan la política o la filosofía informativa en la prensa escrita, fomentando e incluso exigiendo a sus redactores un cambio en el enfoque y la construcción de la noticia. Es decir, decidirse a aceptar la realidad sobre la obsolescencia de un esquema informativo y asumir el reto de dar un paso hacia un periodismo más narrativo, más comentado, más explicativo, que reclama el lector de hoy e impone la competencia con la radio y la televisión.

Otto Morales Benítez, escritor, periodista y político colombiano, fue visionario cuando en el prólogo al libro del cronista Héctor Moreno, Crónicas del tiempo y del hombre, publicado en 1977, escribió: “La gente demanda algo más de la noticia. Por eso el periodismo que trata de persistir en este simple ejercicio, pierde poder”.

Ya en 1977 otros destacados analistas de la prensa colombiana, vislumbraban la deficiencia del esquema informativo. Visionarios sin duda, porque en esa época los avances tecnológicos no eran los mismos que los de este nuevo siglo.

Sin embargo, apuntaría al comentario de Otto Morales Benítez, que más que poder, los Diarios escritos han perdido interés entre sus lectores. Primero, porque como ya lo hemos dicho, no resulta atractivo comprar un ejemplar impreso que nos informa de lo que ya estamos enterados. Y segundo, por esa condición humana natural que nos lleva a querer saber más de las cosas que ya sabemos. Me refiero al interés natural de conocer las circunstancias que rodean al hecho. A confiar en el punto de vista del periodista que se traslada al lugar de los hechos, que entrevista a los testigos o recibe la información de viva voz de los protagonistas. Nada de eso nos ofrece la noticia convencional.

Los Diarios escritos deben convertirse en los generadores de sus propias informaciones, erradicar de una vez por toda la noticia de ayer o la que surge de la rueda de prensa del día.

Para ello solo tendrían que destinar a sus periodistas a realizar investigaciones y presentarlas en reportajes o crónicas, logrando con ello ofrecerles a los lectores una versión de los hechos, que no será la misma que la que se cuenta en las ruedas de prensa.

Otra causa que ha impedido la consolidación de un nuevo modelo de periodismo escrito está en los mismos periodistas, que no nos hemos sacudido del bajo perfil en que nos tienen, y continuamos sometidos e inmersos en las directrices que nos trazan, así estas tengan un norte equivocado.

Los avances tecnológicos han cambiado al lector. En consecuencia, debe registrarse un cambio en el periodista escrito y en el ejercicio de su profesión, pues está obligado a replantear su misión y entender y hacer entender que lo importante en el nuevo esquema informativo, no es dar el mayor número de noticias a la comunidad, sino orientarla, educarla e, incluso, recrearla.

La misión del periodista es inherente a su responsabilidad profesional y, por tanto, no debe esperar que se le permita ejercerla, sino que está obligado a exigirla, convirtiéndose en jalonador de procesos de cambio.

Ese liderazgo, sin embargo, no lo han asumido los periodistas porque no se han liberado del esquematizado perfil que le han trazado, como simples hacedores de noticias y reproductores de las declaraciones oficiales. Claro, se requieren condiciones para asumir ese liderazgo y van más allá de la motivación que reciben de nostálgicos profesores como yo.

Maquina de escribirEl periodista debe capacitarse, ampliar su horizonte de conocimientos con estudios en otras áreas diferentes a las de su quehacer profesional diario. Debe, igualmente, tener conocimientos confiables sobre el tema que aborda, no sólo para lograr la comprensión de lo que escribe, sino también para escribir la información con un sentido explicativo y, de ser necesario, cuestionador.

El conocimiento del periodista sobre el tema que escribe se refleja en una noticia clara, informativa y formativa a la vez, a diferencia de aquella en la que por falta de conocimientos, se ve limitado a reproducir las declaraciones, con el consabido rosario de “dijo, expresó, declaró, agregó, enfatizó, apuntó, argumentó, sostuvo”, etc, al que debe recurrir entre párrafo y párrafo, por incomprensión de lo que escribe.

Como se sabe, todo cambio requiere un proceso, y la aceptación y consolidación de ese cambio depende, entre otros aspectos, de la exigencia y la voluntad de los actores involucrados. En el caso del nuevo esquema periodístico que nos ocupa, el primer aspecto está dado: el lector de noticias reclama, exige y se merece porque además paga para ello, un esquema diferente del que se le está ofreciendo; sólo falta la voluntad decidida de los orientadores de los medios, o de los mismos periodistas, para jalonar el proceso.

Al terminar la frase, el profesor Julián Antonio acomodó sus fichas de orientación con varios golpecitos en el escritorio y dirigiendo una serena mirada a todos los alumnos del salón les dijo:

– Espero haber lanzado la cuerda. –

Próximo capitulo. La Cronica

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